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domingo, 14 de junio de 2015

El Quijote de Cervantes o los curiosos efectos de una lucha de priores en Consuegra

Escudo de los Álvarez de Toeldo y territorios del Priorato de San Juan en Consuegra
Todo empezó con un desencuentro, que se complicó en un pleito y finalmente terminó con asedio del Castillo de Consuegra en el campo de San Juan.

En en la primera década del s. XVI era un hecho que la villa de Consuegra poco a poco cedía ante el ascenso de otros lugares del priorato, como Alcázar.  El Cardenal Jiménez de Cisneros  nos cuenta como Don Diego de Toledo, tercer hijo del Duque de Alba reclamó   el priorato de San Juan en Castilla y León, con cabeza en Consuegra, para sí. El prior por aquel entonces era Don Antonio Zúñiga, hermano del Duque de Béjar. Empezaron los pleitos y las disputas por los derechos al priorato de san Juan. La casa de Alba presionó ante el Gran Maestre de Rodas, el cual destituyó a Don Antonio Zúñiga en favor de Don Diego Álvarez de Toledo. La mecha estaba encendida y Don Antonio con el apoyo del poderoso Duque de Béjar asedió el Castillo de Consuegra, en el que se encontraba el recién nombrado prior Diego Álvarez de Toledo. Las crónicas, algo exageradas, hablan de 5000 soldados a pie y 1000 a caballo pertrechados en los alrededores de Consuegra. Fue el último conato de batalla que padeció nuestro castillo hasta la llegada de las tropas napoleónicas. 

Para evitar desórdenes mayores, en 1517 el emperador Carlos V tomó cartas en el asunto y resolvió el conflicto dividiendo el territorio de los hospitalarios en la Mancha. Concedó a don Diego los términos de Alcázar (que por aquel entonces se llamaba Alcázar de Consuegra y desde esa fecha pasó a llamarse Alcázar de san Juan), Argamasilla, Quero y Villafranca, con el título de priorato de León y cabeza en Álcazar. 
El resto de villas, Arenas, Madridejos, Camuñas, Urda, Turleque, Tembleque, Villacañas, Herencia y Villaharta, con sede en Consuegra, se las concede a don Antonio de Zúñiga, de la casa de Béjar, con el título de priorato de Castilla. Existían pues dos priores, dos cabezas de priorato, pero un único archivo, que seguía estando en Consuegra.



Esta división se hizo solamente  mientras viviera don Diego Álvarez de Toledo. Pero de hecho el priorato permaneció dividido unos años más, tras la muerte de los dos causantes del cisma sanjuanista. 

Los grandes priores que les sucedieron   pertenecían ambos a la casa de Alba.  Don Fernando álvarez de Toledo, hermano de don Diego, y don Antonio Álvarez de Toledo, su primo hermano y cuñado.  Efectivamente, en este punto la historia se mezcla con el Convento Carmelita de Consuegra, puesto que fue don Fernando su fundador. Dato curioso en este año teresiano.  Rodas cayó en 1522 y en 1530 se inicia Malta como sede del Gran Maestre. Don Fernando sobrevivió a Don Antonio y en su persona volvió nuevamente a unificarse el priorato de san Juan de Jersusalén en Castilla y León en el año 1566. único archivo y única cabeza, en Consuegra, aunque desde la división todos los priores de san Juan estaban obligados  a tomar posesión de su cargo en Consuegra y en Alcázar de San Juan, que funcionaban ambas como capitales  del priorato.

El personaje que nos ocupa  en relación a don Miguel de Cervantes es otro, don Antonio Álvarez de Toledo,  

 La relación que don Antonio de Toledo, gran prior de la
orden de San Juan en el priorato de esta orden militar en León, al que pertenecía
el de la Mancha,  y el también caballero de dicha orden militar, don Francisco de Valencia, tuvieron con Miguel de Cervantes es que ambos fueron compañeros de presidio del autor
de don Quijote en las cárceles argelinas y le ayudaron en su segundo intento de fuga, hecho que ocurrió en el año 1577.

Pudo ser esta amistad, entre otras muchas causas, la que influyera para que
Cervantes escogiera como patria de la mayoría de las aventuras del Caballero
de la Triste Figura, la Mancha, es decir, el priorato de san Juan. La opinión que le merecía a Cervantes, no solo el entonces gran prior de la orden hospitalaria, sino su amigo y compañero don Francisco de Valencia, era de gran estima. En la novela del Quijote, don Miguel de Cervantes da buena cuenta del profundo respeto que tenía a los hospitalarios y su veneración hacia dicha institución. De igual manera ocurre en la comedia El trato de Argel.

En dicha obra, por medio del actor que hace el papel de rey, dedica versos
elogiosos a los caballeros que compartieron cautiverio con él y tan generosamente le habían ayudado.


De ira y de dolor hablar no puedo;
y es la ocasión de mi pesar insano
el ver que don Antonio de Toledo
ansí se me ha escapado de la mano.
Los arraces, sus amos, con el miedo
que yo no les tomase su cristiano,
a Tetuán con priesa le enviaron,
y en cinco mil ducados le tallaron.
¿Un tan ilustre y rico caballero
por tan vil precio distes, vil canalla?
¿Tanto os acudiciastes al dinero,
tan grande os pareció que era la talla
que le añadistes otro compañero,
el cual solo pudiera bien pagalla?
¿Francisco de Valencia no podía
pagar solo por sí mayor cuantía? [ ... ]
Conocieron el tiempo y coyuntura,
y huyeron de no verse en mi presencia:
que si yo a don Antonio aquí hallara,
cincuenta mil ducados me pagara.
Es hermano de un conde y es sobrino
de una principalísima duquesa,
y en perderse, perdió en este camino
ser coronel en una ilustre empresa.
Airado el cielo se mostró y begnino
en hacerle cautivo y darse priesa
a darle libertad por tal rodeo,
que no pudo pedir más el deseo ... 


Hay personas que son capaces de sacar lo bueno de toda clase de situaciones, incluso las más adversas, como puede ser un cautiverio. Una de esas personas sin duda fue don Miguel de Cervantes.
La persona que quizá hizo posible que Cervantes fuera cobrador de impuestos en La Mancha, compartió con él en aquella fría cárcel de Argel, confidencias y numerosas conversaciones. Pudieron hablar  de  los desvelos de don Antonio en el
priorato de san Juan. Pudó quizá hablarle de los planes para seguir construyendo molinos
de agua en la ribera del Guadiana para que los de viento de la orden de Santiago,
situados en Campo de Criptana, no atrajeran a moler a tantos vecinos del
priorato.  Quizá le describiera a los soberbios licenciados u hombres de letras o le hablara de los pleitos de los aspirantes a hidalgos que carecían de ejecutoria probada.
Lo cierto es que Cervantes cuando se pone a escribir su Don Quijote sabía
mucho de la Mancha y del priorato de San Juan, y conocía bien, no solo el
paisaje, sino sus pueblos, gentes, cuentos, dichos y sucesos.

La segunda parte de este post está basado en el artículo "D. Antonio de Toledo, Gran Prior de San Juan, y D. Francisco de Valencia, Caballero de la misma Orden, valedores la liberación de Cervantes del cautiverio de Argel" de la Archivera del Ayuntamiento de Argamasilla de Alba, Dña. Pilar Serrano de Merchén
La mejor forma de despedirlo es recogiendo literalmente las palabras de la autora:

Hemos querido resaltar la relación de Cervantes con
uno de los dignatarios de la orden de san Juan en España, el cual era, no solo
personaje influyente en la corte de Felipe II, sino gran prior de un territorio
ancho y llano, lleno de peculiaridades, de pueblos singulares, los cuales,
durante siglos, se han enorgullecido de haber servido de escenario, incluso
de haber tenido entre sus vecinos, al prototipo de uno de los personajes más
peculiares de la literatura universal.

Angeles Anaya






jueves, 30 de abril de 2015

El por qué de la Virgen de la Cuesta y otros datos sobre el Castillo de Consuegra y su muela


Estimados paisanos, ávidos seguidores de la historia de Consuegra. Nos encontramos a las puertas del mes de Mayo, mes del crecimiento y la floración. El origen de la denominación de este período de tiempo lo encontramos, como en el resto de los meses, en la antigua Roma. Mayo, proviene de Maius, nombre atribuido a la diosa Maia o Bona Dea (atribuida con cornucopia y rodeada de serpientes), diosa de la fertilidad, castidad y la salud. De aquellos tiempos reverberan las numerosas romerías en honor a nuestra Virgen que se dan en el mes de Mayo. Vírgenes y cruces  que se veneran en el campo, en sierras, montes y cuevas  por toda España. Como es el caso de  nuestra Virgen de la Cuesta, Tradiciones cristianas enraizadas con ritos paganos que abundan en este mes mágico de culto la primavera, a la naturaleza y a la vida.




En las romerías del mes de mayo, es costumbre trasladar a la Virgen a ermitas o lugares en el campo, donde permanece rodeada de flores, luminarias  y cosechas madurando. También son tradiciones propias de esta época del año, en la que la naturaleza despierta de su letargo invernal,  los ritos para "espantar al diablo" de las cosechas que se encuentran en un momento clave para su maduración, alrededor del días de San Marcos (25 abril). Consiste en anudar el tallo o brizna de  una hierba alta o arbusto con  la mano izquierda, en medio de celebraciones que tratan de conectar al ser humano con la naturaleza.

En Consuegra iniciamos el mes con la procesión de subida de la Virgen de la Cuesta a su retiro de Mayo, situado en una pequeña oquedad situada en lo que fue una cantera de extracción de roca en el corazón de la Cuesta.  Si somos observadores podremos ver en las piedras de alrededor marcas de cuñas de extracción de roca muy marcadas. Aprovecho esta entrañable tradición consaburense para aclarar el interminable debate del nombre de nuestro Castillo y el lugar donde se ubica. En el documento de la Orden, Relaciones de Fincas y Derechos pertenecientes a la Gran Dignidad Prioral en la Orden de San Juan de Jerusalen en Toledo, fechado en torno a 1853, del que mostramos un extracto en las imágenes inferiores, encontramos la respuesta.



 La por entonces Villa de Consuegra, que lo fue hasta que Alfonso XIII nos devolvió el título de ciudad que nos había usurpado Alfonso VI con muy mal perder, era cabera de un vasto priorato sanjuanista que disputaba con el Arzobispado la hegemonía en la provincia de Toledo. Como podemos apreciar en la imágenes, entre las posesiones de la Orden, se detalla el Castillo de Consuegra y su muela. Demostrado queda que no es Castillo de la Muela, si no que se encontraba en una muela, o cerro escarpado en lo alto con cima plana, haciendo alusión posiblemente a los terrenos colindantes a él, los que quedaban al amparo del albacar. También se cita la Tierra titulada de la Virgen a la cuesta de dicho castillo, donde se cultivaba trigo. Podríamos estar frente a la denominación más antigua de los terrenos que rodeaban al Castillo en su parte mas inferior, la Cuesta, tal y como denominamos comúnmente todos los consaburenses al cerro sobre el que se encarama nuestro castillo.

En el documento aparecen otros datos muy interesantes, que sin duda aportarán luz a las investigaciones sobre el trazado de Consuegra en el siglo XIX y sus edificios más emblemáticos

                                                                                                                        Elias y Angeles Anaya

sábado, 8 de noviembre de 2014

La novela imprescindible en cualquier hogar de Consuegra, "La sombra del Héroe". Nuestro mas ilustre historiador, Juan Carlos Fernández Layos, ha escrito una novela



 

Presentación de la novela de Juan Carlos Fernández- Layos de Mier, La sombra del Héroe. Ambientada y documentada en el siglo XI, en pleno avance de los reinos cristianos hacia el sur de la Península. El ella se perfila la leyenda de un héroe castellano, Rodrigo Díaz de Vívar, cuyo único hijo, Diego, sellará trágicamente su destino al de esta ciudad, Consuegra, para siempre.

José Prieto, el Sr. Alcalde Benigno Casas y Juan Calos Fernández- Layos en la presentación del libro




domingo, 1 de junio de 2014

La panorámica más antigua de Consuegra al descubierto

Añadir leyenda
1. Camino de Mora
2. Fabrica de Sayales de los frailes franciscanos (detalle de cruz en el tejado)
3. San Antón
4. Ermita del Pilar, construida 40 años antes de la pintury detrás monjas Carmelitas
5. Santa María la Mayor o de la Asunción
6. Palacio Prioral. Se pueden apreciar su mirador y el torreón
7. Antigua ermita del Cristo de la Vera Cruz. Se hundió en 1741
8. Baldi pintó una de las puertas de la antigua muralla que daba acceso a la ciudad, la Puerta de Urda, que estaba junto a la ermita del Cristo. 
9. Convento de las monjas Bernardas, lo que en años posteriores fue el convento de los Padres Franciscanos
10. Antigua iglesia de San Juan Bautista, hundida en 1704, como consecuencia de una inundación ocasionada por el río Amarguillo
11. Castillo de Consuegra, donde se aprecia con claridad la ermita de la Virgen de la Blanca y posibles construcciones anejas al mismo 
12.Construcción  en las inmediaciones de lo que actualmente es el  molino Bolero

Corría el año 1668 y a Cosme III de Médici se le antojó viajar por España y Portugal acompañado por su séquito, un cronista, Lorenzo Magalotti, y un arquitecto y  acuarelista de excepción, Pier Maria Baldi, hazaña que le llevó dos años finalizar, hasta 1669. Como buen viajero, ordenó pintar una acuarela de cada lugar curioso o relevante por el que pasaban y tomar notas explicando brevemente las vivencias acontecidas. Esas notas se escribieron, como era de esperar, en italiano. Hemos contado con la colaboración de nuestro estimado R.P. Pedro Gil, uno de los responsables del archivo de Filipinas en Roma, en la traducción del documento.
El primer punto de nuestra investigación fue averiguar desde donde se había pintado la panorámica. Para ello teníamos que lograr descifrar el diario de la expedición de Cosme de Médici por estas tierras y comprobar que venían hacia Consuegra desde  Mora, localidad también pintada por Baldi, por el antiguo camino de Mora, lo que actualmente coincide en gran medida con la carretera de Turleque. Baldi ha sido en ocasiones criticado, tachándolo de poco fiel a la realidad de algunos edificios consaburenses de la época. Si nos situamos en el hipotético punto desde donde pensamos se pudo pintar la vista de Consuegra y ayudados por el puente que se construyó recientemente para salvar la autovía de Los Viñedos, podemos observar que no anduvo del todo desacertado el acuarelista de Cosme de Médici. El problema puede radicar en que no estamos muy habituados a ver Consuegra desde esa perspectiva.
Corrían los últimos días de noviembre y Cosme de Médici se dirigió rumbo a Consuegra. La provincia de La Mancha comenzaba en el castillo de Mora, en concreto en la iglesia de Santa María de Finibusterre, custodiada por un ermitaño, iniciando ésta el paso a los dominios del gran Prior de San Juan, que en la época de la acuarela no era otro que Don Juan José de Austria, gran amigo de SA Cosme de Médici. Describe esta zona como estéril, tierra con mucho salitre, pero que, acercándose a la localidad, se tornaba plagada de cultivos de uva roja. Los ingresos del Priorato consistían casi todo en diezmos, y en algunos casos en derechos que pagaban los súbditos habitantes de 13 lugares que formaban su Alfoz, en los que el Gran Prior tiene derecho de soberanía.
Detalle de la acuarela


Así describe Magalotti el paso de Cosme de Médici por Consuegra, comenzando por resaltar brevemente el Castillo de Consuegra para, posteriormente, centrarse en la figura del Prior, Don Juan José de Austria:

Sobre el monte hay edificado un antiguo Castillo con muralla y torre  almenada, más apto para servir  de habitación, que de defensa.  Así pues, en Consuegra reside el Gran Prior de Castilla, no por otra razón que por estar en campo abierto y allí se retiró Don Juan José de Austria después de haber obtenido licencia del rey Felipe IV para  dejar el  mando de armas y así poder alejarse de las maldades de la Corte y teniendo en cuenta su desesperación y  tristeza por la derrota que había sufrido en Portugal 
  Don Juan José de Austria es un Príncipe muy afectuoso, generoso y muy entendido en música, lengua latina, italiana, francesa, flamenca, alemana, española y muy hábil en los juegos y en la caza, por lo que es muy admirado por todos los que le conocen. Tiene una hermosa Biblioteca y una destilería en la que él bebe continuamente agua de canela. Tiene dos médicos, un quirurgo y un farmacista y ademas trecientas personas a su servicio todas escogidas y de óptima disposición para cualquier empleo.

Describe el Palacio Prioral que se hizo construir:

Allí ha construido (en Consuegra) una casa con siete habitaciones, una con tribuna a la Iglesia principal y con un pasadizo a la calle y patio para juego de pelota (trinquete) , que ha mandado hacer a estilo francés.  S.A. (Cosme de Médici) visitó esta casa,  sin amueblar a excepción de algunos instrumentos, y una pequeña biblioteca con libros la mayor parte de tema religioso.  El mandó construirlo cuando salió por primera vez de la Corte, y allí permaneció poco más o menos dos años.

Nos describe las vicisitudes que padeció Juan José de Austria:

 Después aproximadamente a la muerte del Rey y con el pretexto de mejorar de aires se mudó a Guadalajara y desde aquí marchó a Madrid viviendo en las casas del Retiro hasta que durante el invierno pasado marchó a la Coruña intentando pasar al gobierno de Flandes que le había concedido la Reina; pero no habiendo querido salir de España en los seis meses que allí estuvo, y resuelto a regresar, recibió orden de no acercarse a 20 leguas de Madrid, por lo que volvió a residir en Consuegra,  permaneciendo en esta villa hasta que, avisado cinco semanas antes de la llegada de S.A. (Cosme de Médici), de que el Marqués de Salinas venía a tomarlo como prisionero con gran ejército de caballería,  una noche se escapó de improviso con algunos siervos, con lo que dieron comienzo  a las turbaciones que aún duran, poniendo en peligro la constitución del presente gobierno.

Por último se describen sus aguas, fuentes y vegetación

En toda la Mancha el grano es de lo mejor de España, tanto que de aqui se hace el pan para el Rey. Además el pasto produce  verde de buen sabor y esto hace que la carne excelente y delicada sobre todo de los castrados, que hay en gran cantidad. Nacen además en la Mancha dos corrientes de agua noble y dulce, una con poco caudal que a veces  queda en un hilo de agua y nace bajo el castillo de Consuegra, y se llama agua del Castillo. La otra corriente nace a unas seis o siete leguas y la llaman de Los Terrales, ésta es copiosa y continua. En los  alrededores de Consuegra hay poca vegetación,por lo que hay que salir unas dos o tres leguas para encontrarla.   


Finalmente, Cosme de Médici se despidió de Consuegra el 1 de diciembre de 1669 con una misa en la iglesia principal de la ciudad, Santa María la Mayor, llevándose a todo su séquito hacia Villanueva de los Infantes, pasando por Villarta de San Juan.


                                                                                                                                                   Elías y Angeles Anaya 

domingo, 5 de enero de 2014

El visionario que descubrió el valor patrimonial de Consuegra. Francisco Layna Serrano

Nuestro castillo tal y como lo encontró el Académico Layna en 1958

Junio de 1958. D. Francisco Layna Serrano, Académico de Historia y Bellas Artes y miembro de la "Asociación Española de Amigos de los Castillos", visita Consuegra. Asombrado por el patrimonio evidente y, en su mayor parte sepultado, con el que contaba por el aquel entonces Consuegra, decidió redactar una carta dirigida a la corporación municipal que tituló "Consuegra y su interés turístico".
Francisco Layna Serrano, nacido en Luzón (Guadalajara) fue un prominente médico e historiador de la provincia de Guadalajara, de la que llegaría a ser Cronista oficial. Sus obras constituyen algunos de los primeros estudios históricos sobre dicha  provincia.
Francisco Layna Serrano

No sería hasta 1930 cuando Layna Serrano emprendería su labor de historiador de la provincia de Guadalajara. Su voluntad de recuperar la memoria histórica iba unida a una firme voluntad conservacionista del patrimonio histórico- artístico. Llegaría por ello también a ser miembro de la Real Academia de Artes de San Fernando y de la Hispanic Society of America–era uno de los escasos españoles que a principios del siglo XX dominaba el inglés– y recibió el Premio Fastenrath de la Real Academia de la Lengua.
Publicó diversas obras, definiéndose como paladín en defensa del patrimonio Español, dada la preocupante tendencia al expolio del mismo de principios del siglo XX.




Plano de la planta del castillo realizado por d. Francisco Layna




Extracto de la carta 
Esta carta, gracias a nuestro paisano Ángel Biezma Verbo, que la ha conservado durante todos estos años, nos desvela la Consuegra que el Académico Sr. Layna se encontró en 1958. El Sr. Layna auguró un futuro turístico prometedor a nuestra localidad, pero advirtió en todo momento que éste no podría ser inmediato, pues era necesario desenterrar y acondicionar la mayor parte de la riqueza patrimonial con la que contaba Consuegra.

Presa Romana de Consuegra

Advirtió de la relevancia que tuvo que tener en la antigüedad el Municipio romano de Consabura, atestiguado por los restos romanos, algunos visibles y la mayoría bajo tierra, como la presa, el largo acueducto, el Circo (que, según él y gracias al acueducto podría albergar juegos y competiciones acuáticas) y un teatro (dato no confirmado en la actualidad). Reconoce en su carta que este aliciente era escaso para los turistas, dado que el foro de la antigua ciudad estaba sepultado por viviendas. Ocultos quedaban para siempre sus mosaicos, sus esculturas y los restos arquitectónicos. Pero por aquel entonces, aún quedaba una zona explotable: el Circo Romano. Recomendaba que no se concedan licencias para nuevas edificaciones, por ser esta la zona arqueológica más importante de Consuegra. No fue tomada en cuenta su recomendación.




El objeto de su visita, y sin duda, el gran aliciente turístico de nuestra localidad, fue el Castillo. Nos describe un soberbio castillo erigido por los Caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén. En origen, el alargado cerro donde se asienta estaba coronado por un recinto árabe fortificado tipo Alcazaba, reforzado por algunas torres, que servía como defensa y refugio. Este recinto fue conservado por los Sanjuanistas, aunque  reconstruyeron casi por entero la fortaleza en su extremo sur. El Sr. Layna afirma que el origen romano del castillo, defendido por cronistas antiguos, como Puertanueva o Aguirre, es, en sus propias palabras, una patraña. No advirtió el menor resto de aparejo romano, refiriéndose entre otros al quimérico blasón solar del emperador Trajano y en su carta añade como argumento que durante la pax romana no se construían castillos.
Nos desvela  algunos datos curiosos, como que a partir del siglo XVII, la fortaleza sólo servía para alojar el archivo Sanjuanista y la ermita de Sta. María la Blanca, siglo éste de la construcción de los restos que se conservaban en la planta superior de dicha ermita. Nos habla de una piedra incrustada sobre la puerta de entrada a la ermita, descrita en manuscritos de cronistas anteriores pero que él no llegó a ver por estar desaparecida, que debió pertenecer a la capilla primitiva, del siglo XIII, donde se indicaba la fecha de consagración: II idus de febrero, correspondiente al año 1229, ya terminada la construcción de la fortaleza.

Nuestro castillo era a sus ojos un magnifico ejemplo de arquitectura militar del finales del  XII y principios del  XIII y lo encontró relativamente bien conservado, a pesar de estar su interior cubierto de escombros. Bajo los escombros se adivinaban estancias situadas en la planta baja y en sus torres  cubiertas por sólidas bóvedas de medio cañón, algibes intactos y  galerías subterráneas e intramuros en buenas condiciones. Detalles que a él le parecieron extraordinarios y supondrían una atracción singular para los visitantes. Desaconsejaba reconstruir completamente el castillo, por costoso y disparatado. Comparto su opinión, no se deben falsear los edificios históricos, los despojamos de su encanto natural. Según él, bastaba con desescombrarlo, consolidar muros, torres y bóvedas y rehacer, sólo parcialmente algún muro caído o torre desmochada, además de descubrir la antigua entrada al recinto principal. Dos actuaciones pues requería D. Francisco Layna: desescombrar el castillo, sin falsearlo, y abrir un camino cómodo para acceder a él. En esto, afortunadamente, sí le hicieron caso, con más o menos fortuna a la hora de restaurarlo, en mi opinión.

Finaliza su escrito aconsejando a la corporación municipal averiguar donde había lápidas, capiteles y otros restos romanos en las casas de Consuegra, especialmente las de las calles Trajano y del Circo Romano. Alentaba a localizar, catalogar y exponer estos tesoros, como posteriormente se hizo en el museo municipal, para disfrute de todos los consaburenses.
Lo que pasó a partir de 1958 es una historia con luces y sombras que todos conocemos.

                                                                                                                                         Ángeles Anaya

domingo, 15 de septiembre de 2013

Historias y gestas congeladas en piedra I

Sin duda, viajar es como leer. Amplia tu mundo hasta límites insospechados.

El pasado mes de abril, como suele ser habitual año tras año y gracias a la colaboración de la Oficina de Turismo, visitamos el Castillo de Consuegra con nuestros alumnos del IES Consaburum. En la ermita, mi compañero, profesor de historia (de los que la viven apasionadamente), reparó en una piedra con un bajo relieve tallado. Yo siempre había pensado que las piedras talladas esparcidas por las salas del castillo eran obra de los alumnos de la Escuela Taller, pero él insistía que le parecía un resto de alguna construcción anterior  y que, tras las labores de desescombro, había sido colocada en la ermita como elemento decorativo. En cualquier caso, sirva esta anécdota para introducir un lugar mágico que supuso para mí un auténtico viaje en el tiempo.
Relieve de la ermita del castillo

El hallazgo del relieve de la ermita  había quedado en la recámara de mi memoria hasta que el destino me llevó este  verano por  los polvorientos pasillos del  Museo Lapidario de Narbona, en la región de Languedoc- Rousillon francesa. En este lugar, donde la historia ha quedado congelada en 1500 documentos de piedra, hallé, como el que descubre por casualidad algo perdido que no estaba buscando, un relieve muy parecido al visto en nuestro castillo.
Museo Lapidario de Narbona. Col. Ángeles Anaya

Bajo relieve tardo romano ( Museo Lapidario de Narbona)
 Se trata de un bajo relieve galo- romano  con relieves biselados de grandes dimensiones. Hubiera pasado inadvertido para mí de no haber visto uno muy parecido  en el castillo de Consuegra, lo cual le dio un punto de interés a mi visita a este museo.
Museo Lapidario de Narbona. Col. Ángeles Anaya

 Estos registros" fotográficos" de piedra nos hablan de la vida civil, militar, administrativa y religiosa en la antigua capital de la provinciae Narbonensis romana, en la Galia Transalpina. Su valor documental es incalculable. En mi viaje por la zona de Languedoc- Ruisillón francés descubrí otras piezas de la historia de  Consuegra que desaparecieron de nuestra localidad, pero  aún  sobreviven en esta zona del mundo. Pero eso lo dejaremos para otro post.                        

                                                                                                         Ángeles Anaya

lunes, 12 de agosto de 2013

830 años de Castillo Sanjuanista en Consuegra, 8 Agosto de 1183.





Nuestro Castillo de Consuegra ha sido testigo de la mayor parte de la historia de nuestra localidad. Fortaleza en la que lucharon el hijo del Cid Campeador y las tropas Napoleónicas, con orígenes romanos, restos visigodos, musulmanes y reconstrucciones, hasta darle su aspecto actual, a cargo de la Orden de San Juan de Jerusalén, los Freires Hospitalarios de Acre. Según palabras del Conde de Cedillo, el Castillo de Consuegra y sus vastos dominios fueron  llave y baluarte de España y la Cristiandad contra el dominio musulmán en el sur de la Península.

El 8 de Agosto del presente año se conmemoró el 830 aniversario de la donación del Castillo de Consuegra y su Alfoz, por parte del rey Alfonso VIII El Bueno, al Prior de la Orden de los Hospitalarios de San Juan Bautista de Jerusalén, D. Pedro Aréis, confirmada la misma el 25 de Agosto del mismo año por el Pontífice Lucio III. El Rey y su mujer, Dña. Leonor, donaron a la Religión de San Juan y a dicho Prior, por  Juro de Heredad "castellum quod dicitur Consogra in frontera Murorum...". Se firmó el 8 de Agosto de la Era de 1221, en Palencia, basándonos en los 38 años de diferencia, correspondería con año 1183. Dicho Rey concedió los fueros a Consuegra, tras la conquista de la misma el 21 de Septiembre de 1172 o 1177, según los autores.

Alfonso VIII fue quien ganó también  la decisiva Batalla de las Navas de Tolosa. Nuestra localidad jamás volvería a estar bajo dominio musulmán a partir de esta importante contienda. Desplazada la frontera Castellana hacia el sur, comenzó la repoblación en la comarca y se otorgaron a las 14 villas que componían el Alfoz del Castillo de Consuegra las Cartas de Población.

Previamente, el 1150, Alfonso VII concedió la defensa del Castillo de Consuegra y sus territorios al noble  Rodrigo Rodríguez, aunque con poca fortuna, por lo que se optó por un modelo defensivo, repoblador y administrativo en la zona central de la Península gestionado por las Órdenes Militares, la de San Juan, la de Calatrava y la de Santiago, principalmente. Con esta medida, se le dio  a la conquista de territorios un tinte de Cruzada, Militia Christi, y de paso garantizaban  su estabilidad con un defensor muy poderoso y experimentado en aquella época, las Ordenes Militares.




Angeles Anaya

jueves, 8 de agosto de 2013

Pura adrenalina: tesoros de Consuegra por explorar

Hace un par de meses, cuando comencé a preparar el proyecto del Instituto "Tesoros de mi localidad", contacté con la Oficina de Turismo de Consuegra, buscando colaboración. Desde el principio su buena disposición superó ampliamente mis expectativas, llegando incluso José Manuel a acompañarme en una visita por el cerro, donde descubrí nuevos tesoros, algunos de ellos desconocidos para mí hasta entonces. Aprovecho para agradecerles, tanto a él como a Javier, el material y las atenciones dispensadas. Son un verdadero tesoro.

Subimos el cerro "troncha barbecho" en dirección a la Centinela, que es como se debe subir la cuesta si se quieren ver restos interesantes, aprovechando las sendas  y las chorreras que hace el agua de lluvia. Entre el molino "Mochilas" (tiene una base de lo más interesante, desde el punto de vista arqueológico) y la Centinela (Norte) podemos observar esto (solo apto para resistentes a la "ceguera al cambio"):
Base del molino Mochilas

Muro absolutamente mimetizado con el entorno


Podría tratarse de Opus Caementicum, el hormigón romano, elaborado con cal, arena y mortero, que para darle más dureza podía contener roca volcánica. Los Consaburenses que tienen restos de acueducto en los cimientos de sus casas cuentan lo difícil que les resultó hacerlo desaparecer (de lo cual nos alegramos). Está en proceso de estudio, para determinar exactamente su cronología. Debió de formar parte de una construcción de grandes dimensiones.

Avanzando hacia el característico boquete de la Centinela, si somos observadores, nos topamos con este curioso relieve en el risco de la Cuesta.

Relieve Flor de Lis

Ubicación del relieve flor de lis en el risco situado a la derecha del boquete de la Centinela

Atravesamos la Centinela por su característico boquete y nos dirigimos al Molino " Vista Alegre", dirección Norte. En su base, al abrigo de los fuertes vientos que soplan aquí, en lo que debió haber sido utilizado como cantera desde épocas de la dominación romana, por las múltiples marcas de extracción de roca, se advierte un relieve con forma humana (aprox. 60 cm. de alto) de lo más curioso. Eso sí, se ve si el cerebro quiere verlo, porque está absolutamente disimulado con la roca:

MER Vo Caracteres  y figura antorpomorfa romana graffiteados en la roca
Es un relieve tosco, pero bien proporcionado y ejecutado. La inscripción MER, parece ser un acrónimo votivo romano posiblemente al dios Mercurio, heraldo de los Dioses, protector del comercio y los artesanos, y guardián de las almas de los difuntos hasta el más allá. Más abajo se adivina  VVo (voto/ votivo), que se utilizaba como ofrenda por haber sido concedidad alguna gracia. 
 ¿Quien fue el autor de este misterioso grabado en la roca y porqué su destino le llevó hasta  Consabura?¿Que le llevó a graffitear la roca del cerro?






Después de esta asombrosa experiencia al abrigo de los vientos del molino Vista Alegre, si continuamos nuestro camino y abandonamos a nuestro milenario compañero, rodeando el molino, encarando nuestra dirección hacia el castillo, en unas rocas aplanadas y bañadas por el sol de la mañana, si somos observadores podemos adivinar los siguientes petroglifos:







Se ve cláramente una cruz y la fecha que podría ser 1866. Sin duda abre una nueva línea de investigación acerca del posible significado u objetivo de esa talla.


Más abajo, entre el Molino Bolero y la senda que sale del antiguo depósito, en dirección noroeste, podemos ver restos de edificaciones romanas, ya prospectadas por Juan Carlos Fernández- Layos, actualmente en estudio arqueológico, que pueden dar a Consuegra hallazgos delo más interesante:



Ángeles Anaya