Mostrando entradas con la etiqueta Conventos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Conventos. Mostrar todas las entradas

viernes, 31 de julio de 2015

Crónica franciscana de 1825: 44000 reales por la vida de un prior de San Juan

La vidriera representa los "Mártires del Japón" franciscanos todos ellos, algunos salidos del convento de Consuegra, con Fray Pedro Bautista como comisario Franciscano y Embajador de España. Todos ellos murieron crucificados, por eso la cruces de la vidriera. Aclaración de Fernando de la Cruz
Imágenes de la Capilla de la Iglesia de los
Padres Franciscanos de Consuegra































El suceso que os vamos a contar hoy, ávidos seguidores de la historia de Consuegra, tiene que ver con la Orden de San Juan, con frías losas de piedra arropadas por un hospital, con un convento que cambió de sitio, con un monte que guardaba un tesoro y con un hombre poderoso cuya vida no valió mas que 44.000 reales. 

Empezaremos nuestra historia desgranando una a una las claves aportadas anteriormente. 


Durante siglos, ha existido en Consuegra un convento que acostumbraba a cambiar de sitio por causas diversas. Nos referimos al convento de la comunidad franciscana de Consuegra, que se instaló en esta villa por primera vez en la segunda mitad del siglo XVI, siendo Gran Prior Don Fernando Álvarez de Toledo. En esta fecha  se inauguró el primitivo monasterio en el camino de Urda, del que actualmente no quedan restos. Este primitivo convento se decidió abandonar por ser poco saludable. Los frailes sucumbían inexplicablemente a la enfermedad y la muerte y achacaron a la ubicación  del convento, cercana al río Amarguillo, esta circunstancia. Es curioso que en la antigüedad se pensaba que la enfermedad se transmitía por el mal olor y posiblemente evitando los olores del río buscaron un entorno con un aire más fresco. Así permanecieron un tiempo dentro de las murallas de la ciudad, en una vivienda donada por un vecino ubicada cerca de la ermita del Santo Cristo de la Vera Cruz, hasta que se terminó la construcción de un nuevo convento al final de la calle Santas Justa y Rufina. De aquella época son las curiosas crónicas demoníacas de fray Jorge de la Calzada, siempre aderezadas de tormentas y tempestades que han formado parte de la tragedia consaburense desde la noche de los tiempos. Pero esa píldora la dejaremos para otro post. 

    Finalmente, en 1579, se inaugura el Monasterio de San Pedro de la Vega, al que con el tiempo se le adosó la fábrica de sayales, que permaneció en dicho emplazamiento más allá de la ocupación del convento. De lo poco que queda del monasterio de San Pedro de la Vega, cabe destacar esta lápida de 1665, que se puede ver en un descanso de la escalera que da acceso al museo municipal. Sin duda necesita que se la reubique en un lugar más acorde con su valor y mejorar notablemente su estado de conservación.
Lápida de 1665 del Monasterio Franciscano de San Pedro de la Vega

 En 1723, de nuevo, se inauguró otro nuevo convento franciscano, el cual también cambió su anterior nombre por el de Convento de San Antonio de Padua, donde actualmente se encuentra la iglesia de Santa María La Mayor. En el siglo XVIII se describe este convento como uno de los mejores de la provincia franciscana. Pese a todo, en el próspero Convento de San Antonio de Padua, los padres franciscanos padecieron la devastación de las tropas napoleónicas al entrar en nuestra localidad y allí dieron consuelo a los enfermos y extrema unción a los cadáveres que se amontonaban en las calles tras esa trágica madrugada.




En 1694,  los franciscanos consaburenses comenzaron a redactar unas memorias. Ese valioso documento digitalizado, llamado Protocolo Franciscano, fue generosamente cedido al Círculo Histórico Cultural Consaburense por el Archivero del convento de San Juan de los Reyes, nuestro querido y recordado padre Antolín Abad, gracias a la labor investigadora de Elías Anaya Verbo. En este protocolo se describían aspectos administrativos y del día a día de la comunidad franciscana, saltándose esta costumbre en contadas ocasiones. Una de ellas fue en 1809 y lo hicieron para describir con todo lujo de detalles la entrada de las tropas napoleónicas en Consuegra, con todos los desmanes y destrozos que ocasionaron. Otro acontecimiento que tuvo que llamarles poderosamente la atención como para reflejarlo en su protocolo ocurrió en una gélida mañana de enero del año 1825, para describir un suceso trágico e inesperado que les llenó de consternación.


Esta comunidad religiosa ocupó el convento de San Antonio hasta el expolio que supuso la desamortización de Mendizábal, en 1837. En esta fecha y debido a una nueva legislación, las órdenes religiosas perdieron sus bienes y los padres franciscanos se vieron afectados por esta situación.  Pero en 1868, gracias a la intervención del Ayuntamiento de Consuegra, que poseía el antiguo convento abandonado por las monjas Bernardas Recoletasel noviciado de la Misión Franciscana de Filipinas  pudo mudarse a un nuevo y definitivo lugar cedido por el consistorio, en la conocida por aquel entonces como Calle de las Monjas y actualmente como Calle de los Frailes o Calle de Fray Fortunato.
Vista de la fachada principal del convento franciscano de 1972. Imagen Jaime García Condado













El primitivo convento  de las monjas Bernardas databa de 1611 y las religiosas estaban sometida a la jurisdicción del gran prior. Es por ello que las reverendas colaboraban con el Hospital de la Vera Cruz de la Orden de San Juan, reubicado  en 1809 del edificio original situado en la calle del Hospital  tras su devastación por las trapas napoleónicas. Dicho convento también contaba con una iglesia cuya advocación no podía ser más sanjuanista y más consaburense: la Vera Cruz.






Interior del patio de la Casa Prioral de los Freires de
Santa María del Monte.
Imagen 1972 Jaime García Condado
En este punto enlazamos con otra clave importante de la historia, la Orden de San Juan de Jerusalén en Consuegra y su Hospital o Casa de Enfermería y Hospedería. En la fecha del suceso que vamos a relatar y gracias al relato que de él se hace en el protocolo franciscano sabemos que estaba reubicado en la calle de los Frailes o Fray Fortunato, junto a la Casa Prioral de los Freires de Santa María del Monte y el Convento de las Monjas Bernardas. 
Convento Sta María del Monte.
Grabado de Domingo Aguirre 1769
El Convento de Sta. María del Monte en los Morrones era una casa de retiro, oración, entrenamiento y formación de capellanes de la orden. Legó a ser el único monasterio de entrenamiento y formación que poseía la orden en la península ibérica. Era un edificio muy antiguo cuyos inicios se situaban originalmente en el año 1252. Su gran impulsor, no obstante, fue el prior Gonzalo de Quiroga y Valcárcel, que lo reedificó en el 1540 y fundó también el primitivo hospital en Consuegra, a la vez que estableció los estatutos de la cofradía de la Caridad para su gestión

Escudo de armas de Gonzalo de Quiroga.
Patio casa de la Tercia

El convento contaba con propiedades propias y separadas de las del Gran Prior que vivía en el Palacio de los Grandes Priores de Consuegra. Los freires acudían a la villa de Consuegra a oír misa a la capilla del hospital y se hospedaban en una Casa Solariega que poseían en a calle de los Frailes, conocida como la Casa del Prior de Santa María del Monte. El prior- párroco de este convento era elegido en capítulo por los otros freires y por el Gran Prior de Consuegra. En 1787, según Jiménez de Gregorio, este convento contaba con 92 conventuales (los conventos de monjas y de franciscanos contaban con alrededor de 20 conventuales cada uno aproximadamente), en una villa que contaba con 25 hidalgos y en las que dos tercios de la población activa eran jornaleros, pastores,  labradores o artesanos, de una población total aproximada de 6000 habitantes. La Orden era poderosa y dirigía los destinos de los vecinos de Consuegra.


Detalle de la Cruz Tau de San Francisco de Asís
Convento de Consuegra
Situado ya el contexto histórico y social de nuestro relato pasaremos a desarrollar algunas claves que  aún quedan por desvelar.

En los primeros días del año de nuestro Señor de 1825, siendo padre guardián Fray Cristóbal de Miguelturra, el  Protocolo Franciscano del Convento de Consuegra se hizo eco de una noticia que conmocionó a los vecinos de la  villa de Consuegra. 


Mientras los consaburenses engalanaban sus humildes casas y llenaban sus despensas preparándose para la nochevieja o víspera de fin de año, la orden de San Juan, que llevaba dirigiendo desde el Castillo de Consuegra una vasta comarca durante más de 600 años, iba a recibir un duro golpe. 


Las frías losas de piedra del patio del hospital  de la Casa del Prior, situado en la calle de los Frailes, amanecieron la  mañana del 31 de diciembre de 1824 cubiertas por el cuerpo sin vida del Prior-párroco del convento de Santa María del Monte , Fray Juan Vicente Gallego, natural de Ossa de Montiel. 

Todo apuntaba a que había sido asesinado alrededor de las 12 y media de la noche del día anterior.
Su cuerpo fue hallado por  uno de sus criados. Rápidamente se percataron de que también habían desaparecido 44000 reales de plata. A la luz de los hechos, el motivo del homicidio parecía obvio: el robo del dinero. Tan solo quedaba localizar vecinos, criados o allegados del prior que hubiesen tenido oportunidad de cometer los hechos, con la intención de hallar al culpable.

Con apenas veinticuatro horas transcurridas, la mañana del 1 de enero de 1825 fue capturado el presunto homicida, criado también de la casa, Casimiro, natural y vecino de esta villa. A las pocas horas de su entrada en prisión confesó ser el autor del asesinato de tan importante dignatario. Declaró que lo había matado con la intención de robarle y posteriormente bajó su cuerpo al patio, donde lo abandonó. Confesó también que una gran parte del dinero robado, 44000 reales de plata, había sido escondido enterrándolo en diversos lugares de este pueblo. Unos meses más tarde, en julio del mismo año, encontrándose Casimiro aún en prisión, logró escapar de la cárcel, pero con poca fortuna, pues fue cogido por los realistas en el monte La Guillema, de Consuegra.


Mientras Casimiro se hallaba en prisión, Don Alfonso Gallego, presbitero de la orden de San Juan y hermano del prior difunto, no omitió diligencia alguna para que se castigase duramente el homicidio. En aquella época la sentencia habitual para un culpable de homicidio era la muerte por garrote. Pero Alfonso Gallego se marchó a la Audiencia de Granada, donde permaneció hasta que aquella sala dio la sentencia definitiva de pena de muerte por horca. La ejecución, a la que incluso asistieron representantes de la mencionada audiencia,  tuvo lugar el cinco de noviembre de 1825. Como castigo ejemplar, la cabeza del sentenciado estuvo expuesta en el camino del oeste que va hacia Mora y la mano derecha, en el camino que va hacia Madridejos, a poca distancia de la fábrica de sayales de las calles Santas Justa y Rufina. Allí permanecieron los restos de reo hasta el mes de mayo de 1826, momento en el que se le dió sepultura eclesiástica.

Unos años antes, en 1820, se instaló en Consuegra la audiencia territorial y trajo consigo la ejecución de varias sentencias de muerte de ajusticiados procedentes de pueblos de la comarca en esta villa. Tiempos duros los de entonces, crueles e incívicos. La población consaburense en general y los padres franciscanos en particular condenaron duramente el asesinato del prior, pero sin duda debieron quedarse aturdidos por el castigo desproporcionado que sufrió el condenado. Castigo que en cierto modo ellos también recibieron al tener que contemplar con pavor los restos del condenado cada vez que tenían que atravesar dos de los caminos más transitados en aquella época. Especialmente por la noche. Llegamos al final de nuestra historia y seguramente os preguntaréis por el monte que guardaba un tesoro. La respuesta, estimados paisanos, ávidos seguidores de la historia de Consuegra, lo dejaremos para otro artículo.



Angeles Anaya García- Tapetado
Investigadora y divulgadora de la historia de Consuegra









domingo, 1 de febrero de 2015

V centenario de Santa Teresa de Jesús en Consuegra. Inundación de 1891 y guerra civil



Aspecto del convento y la calle del Carmen los días siguientes a la inundación de Consuegra


Nuestro convento de San José de Carmelitas Descalzas se vio despojado de su función durante la guerra civil y albergó un manicomio, a la vez que daba cobijo a  refugiados y huérfanos que lo habían perdido todo durante el sitio de Toledo. Entre esas historias trágicas, afortunadamente con final feliz, se encuentra la azarosa infancia de mi tía Julia, prima de mi abuela. Huérfana desde muy pequeña, llegó a Consuegra durante la guerra civil, al albergue de las carmelitas, y fue adoptada, junto con su hermano mayor, por su tío (el hermano de su madre y padre de mi abuela) que residía en Consuegra. La guerra era así. Te quitaba unas cosas y te daba otras sin previo aviso. Con ellos se crió y en Consuegra fue feliz hasta el final de sus días.
Os dejo, queridos seguidores, el programa de actos del año en el que se conmemoró en IV centenario de la fundación de este convento. Del 19 de abril al 16 de julio de 1997 tuvieron lugar los actos en honor de la fundadora y a la fundación de este convento, entre los que, como ofrenda a la institución carmelita, se declaró el 16 de julio de ese año día festivo local


viernes, 30 de enero de 2015

El V centenario de Santa Teresa de Jesús en Consuegra. El convento de San Jose de Carmelitas descalzas abre sus puertas






                











Estamos ya inmersos en el año del V Centenario de Santa Teresa y en las celebraciones en honor a la Santa. En Consuegra también podemos congratularnos de poseer un convento carmelita que se levantó a finales del siglo XVI como fundación dentro de la reforma propiciada por la santa. Rescataremos hoy una crónica carmelitana, fechada en 1683, donde se apuntan varios datos sobre la creación del convento consaburense. Dedicamos estas líneas, a todas las monjas (muchas de ellas consaburenses) que han pasado por nuestro convento desde aquel 3 de mayo de 1597 hasta la actualidad, donde la comunidad sigue manteniendo viva la llama de la Fe y el cariño a la orden a la que dedican su vida. De su puño y letra se conserva en nuestro convento consaburense una carta de la Santa y varias de San Juan de la Cruz, así como otras piezas interesantes de gran valor, como cálices, casullas pinturas, su libro becerro o  imaginería diversa, ocultas en estancias no frecuentadas por personas ajenas al convento.












                Dice la crónica que el convento de Consuegra se llama de San José, fue costeado principalmente por el prior de San Juan don Fernando Álvarez de Toledo, perteneciente a la importante familia de los Alba. Ofreció para fundar el convento 12.000 ducados, algunas alhajas y algunas rentas. Quiso dotar el convento con renta para cuatro capellanes. Murió el prior sanjuanista el 21 de octubre de 1591, dejando en su testamento dispuesta la ayuda para este convento. Además, dejó fijada como obligación, que su cuerpo fuera enterrado en la capilla mayor del convento consaburense. Llegó 1597, y se eligieron a siete hermanas para funda el convento Carmelita de Consuegra, que fueron: Maria del Nacimiento (Priora), María de San José (subpriora), Francisca de las Llagas, María de la Encarnación, Ana de San José, Juana de Jesús y Luisa de San Gregorio, siendo las dos primeras discípulas de nuestra querida Santa Teresa de Jesús. 

                Pasó un tiempo, y los fondos que había cedido el Prior para su economía, se encontraron embargados ante las deudas que también había dejado el bueno de don Fernando de Toledo, y por ello, ante las estrecheces y falta de fondos, intervino un madridejense muy conocido, fray Melchor Cano, de la Orden de Santo Domingo, el cual intercedió ante el rey Felipe III, para que se anulase el embargo que pendía sobre la dotación del Prior, y así ese dinero repercutiera en la comunidad. Desgraciadamente, no llegaron íntegros los 12.000 ducados y las pobres hermanas tuvieron que seguir reclamando donaciones y ayudas por doquier.
               









  En la crónica, hemos encontrado un dato curioso y a la vez novedoso, relativo al enterramiento del prior don Fernando Álvarez de Toledo. Hasta ahora sabíamos que se había enterrado en la iglesia original del convento, la cual se modificó un siglo después, transformándose en la que actualmente conocemos, tal y como había comentado ya nuestra compañera Ángeles Anaya en otra entrada de este blog.
http://circuloculturalconsaburense.blogspot.com.es/2013/07/tesoros-por-encontrar-el-prior-que.html
Pues bien, en la crónica se dice que el cuerpo del Prior, originariamente se había enterrado  “en la parroquia de Santa María” y que gracias a María del Nacimiento, Priora del mismo, se consiguió que el Prior don Antonio de Toledo autorizase el traslado al interior del convento, como así lo había dispuesto su fundador. Desgraciadamente, nos siguen faltando datos para poder ubicar exactamente el cuerpo del Prior, pero, no cesamos en investigar, y quién sabe si dentro de muy poco tiempo, estaremos cerca de poder ubicar el enterramiento de este interesante personaje de la España del siglo XVI.


                                Seguiremos, desde el Círculo Cultural Consaburense, recordando en sucesivas entradas del blog, más datos y curiosidades del convento de Carmelitas Descalzas de Consuegra.


José García Cano
Fotografías: Elías Anaya

sábado, 13 de diciembre de 2014

Escaleras que bajan al pasado atravesando la muralla de Consuegra


13 de diciembre de 2014
Queridos paisanos, este gélido día de Santa Lucía, en el que la noche se iguala con el día, como nos suele recordar Mari Carmen, viene cargado de hallazgos reveladores que poco a poco van aportando luz a las sombras que aún rodean nuestra Historia. Una vez mas de mano de Jorge García, arqueólogo que trabaja para una empresa que opera desde hace unos meses en Consuegra. Este gran profesional está ayudándonos a trazar el mapa histórico del subsuelo de nuestra localidad.
Se han localizado en la fachada de la Puerta de Madridejos del convento de las Carmelitas, frente al banco de la paciencia, unos escalones y un zócalo. Habrá que seguir excavando para determinar donde llevan estos misteriosos escalones sobre las que todos los consaburenses hemos pisado alguna vez sin ser conscientes de su existencia.

Nada mas verlas no pude resistirme a fantasear con la posible localización de los restos del prior que mandó edificar en el siglo XVI el convento de las Carmelitas, Don Fernándo Alvarez de Toledo. Este ilustre personaje renunció a ser enterrado en el suntuoso panteón de la Casa de Alba y prefirió dormir el sueño eterno en su querido convento de San José de Carmelitas Descalzas de Consuegra. Su cuerpo nunca fue localizado.
http://circuloculturalconsaburense.blogspot.com.es/2013/07/tesoros-por-encontrar-el-prior-que.html

Dejando atrás ensoñaciones y leyendas, lo cierto es que la muralla medieval de Consuegra, que subía por la calle Sertorio,  terminaba más o menos a esa misma altura en una puerta, La Puerta de Madridejos, topónimo que actualmente seguimos utilizando para referirnos a esta zona de Consuegra. La calle Sertorio. fue hasta hace bien poco conocida como Calle Ancha de la Barbacana, en clara alusión a la muralla. Ahí conectaba con otro tramo hasta la ermita del Cristo, donde también se abría una puerta y bajaba nuevamente por la calle comúnmente conocida como de los Frailes. Recomendamos otro post de este blog que describe el trazado de la antigua muralla medieval de Consuegra.
http://circuloculturalconsaburense.blogspot.com.es/2013/07/en-abrevadero-que-anoraba-ser-canal-del.html
El hallazgo se localiza en el antiguo Camino Real  que pasaba justo por ese punto, desde la calle de los Arcos hasta Santa Lucía y era perpendicular al camino de Alcázar de San Juan.

Primavera de 2015

El arqueólogo, excavando más a fondo la estructura, está barajando la hipótesis del  posible origen  romano de los niveles más inferiores reutilizado posteriormente de la misma. A la espera de los resultados d elos análisis e laboratorio, no podemos olvidar que en la zona conocida como plazuela de la puerta de Madridejos, junto al convento, se ubicó una fuente en funcionamiento desde 1764 y documentada por Jimenez de Gregorio en el XVIII . Ver enlace de pozos y cuevas en Consuegra:

http://circuloculturalconsaburense.blogspot.com.es/2013/11/entre-pozos-anecdotas-y-cuevas-olvidadas.html

La estructura limpiada hasta el momento consta de unos peldaños de mas de 4 metros de anchura que van a para a un canal labrado perteneciente a una fuente, comunicado con otros canales.  Parece que se confirma que estamos ante una estructura hidráulica.  A la vista de los restos, tan  solo tenemos una fuente, que se mantuvo en uso hasta el siglo XIX, comunicada con otros canales de distribución de agua.

Consuegra, Junio de 2015

Nuestro Archivero Municipal, José Luis García- Moreno, colaborador del Circulo y gran profesional, nos facilita este documento donde se documenta la construcción de una fuente para abastecer el barrio de  la Parroquia de Santa María de la Asunción del 1765 donde se han localizado actualmente los restos en estudio. A todas luces la misma  de la que algunos de nuestros mayores aún recuerdan haber visto manar agua cuando eran pequeños.




El documento es un acuerdo notarial de cesión de terrenos del patio del convento carmelita firmado por las autoridades locales de la villa y las Madres Carmelitas para la construcción de una fuente  y un pilón. Cuenta el documento que el actual convento se metía 16 pies en lo que actualmente conocemos por Puerta de Madridejos y entonces llamaban Plazuela de Madridejos. Este camino que se dirigía a Alcázar de San Juan era perpendicular al Camino Real o de Santa Lucía, que comenzaba en la calle de los Arcos.
El Convento, por lo tanto era mayor y su muralla, en la que se ubicaba la antigua fuente primitiva que abastecía el barrio de la parroquia de Santa María de la Asunción,  hacía muy estrecho y difícil de transitar el  antiguo camino de Alcázar de San Juan . A esto se unía el hecho que la fuente antigua, que ahora se situaría en mitad de la Puerta de Madridejos, proporcionaba un agua sucia y embarrada. Por todo ello las autoridades locales de entonces decidieron pedir la cesión de terrenos al convento carmelita para ensanchar el camino y construir otra fuente junto a la nueva muralla del convento, 16 pasos más atrás de la original.
Las carmelitas no pusieron ninguna objeción a la obra, concienciadas como estaban con el beneficio que supondría para todos los habitantes de Consuegra. Tan solo pidieron que les reconstruyeran una habitación u oficina que se cargaba sobre la muralla original del convento en la nueva ubicación de la tapia y que les canalizaran agua sobrante de la fuente al patio de su convento.
El agua sobrante de la noche se canalizó para que bajara por la entonces conocida como Calle Ancha de la Barbacana (margen del convento llamada así por la muralla) hasta llegar a la jabonería. edificio que Elías Anaya recuerda ubicado donde se encontraba hace ya años el Molino de aceite de Eladio. De ahí el agua continuaba hasta los quiñones y  huertas de la calle de la Gata, y se aprovechaba para el riego. Muchos consaburenses recuerdan ese pilón y ese canal que bajaba por la calle Ancha
El agua venía del depósito situado en el barrio de Santa Lucía (de hecho existe una calle con ese nombre actualmente) y muy posiblemente éste se abastecía de los Estanques Romanos.

Estaremos pendientes a lo largo del verano de los informes arqueológicos para desvelar el misterio de las escaleras. A lo largo de estos mese de investigación hemos descubierto que las dimensiones del patio del convento se redujeron en el siglo XVIII para construir una fuente de agua limpia para Consuegra y que su capilla antigua no se pudo ubicar en la zona del convento que da a  la Puerta de Madridejos. También podemos intuir que la muralla de Consuegra estaba mas adelantada de lo que pensábamos, puesto que la ubicación de la tapia del convento se vio modificada en el XVIII


Datos del último informe arqueológico. Septiembre de 2015

A la luz del informe arquelógico podemos concluir que  el complejo de fuente descrito en Puerta Madridejos y a extramuros del teórico perímetro de la ciudad romana consiste en una fuente monumental con tres caños detectados en un frontal. Se accedía a ella a través de 7 escalones, que por sus dimensiones no parecen útiles para el acceso de animales de carga o caballerías y sí solo de forma exclusiva a personas. En el primer escalón se documenta una basa incompleta con decoración sencilla que parece responder a una basa de época romana, desconociendo si formaba parte del complejo original o simplemente forma parte del relleno, si bien el primer escalón presenta un hueco donde pudo haber estado situada. Por otra parte, dada la escasa profundidad del aljibe, más bien parece que este debería de estar alimentado por un caudal continuo de agua y que realmente actuaria como decantador

En Consuegra los sucesivos pobladores han ido dejando su impronta, superponiéndose unos restos a otros, reutilizándose y aprovechándose. Curiosamente, una fuente construida en el siglo XVIII, pegada a una muralla medieval y un convento del XVI, guarda historias de la Consabura romana, que a su vez se hacen eco de los primeros pobladores de estas tierras que, con toda seguridad veneraron y sacralizaron uno de los innumerables  manantial naturales que manaban bajo el suelo de los dominios del rio Sava. 

martes, 15 de julio de 2014

Festividad del Carmen. Tradición de hondas raíces consaburenses

Imágenes de la víspera de la festividad del Carmen



Hoy Consuegra honra a Santa María del Monte Carmelo de Israel, la Virgen del Carmen. En el siglo XII un grupo de ermitaños o cruzados fundó en dicho monte la Orden Carmelita .En ese mismo lugar, según el Antiguo Testamento, el profeta Elías demostró que el Señor de Israel era el verdadero Dios.
Los orígenes de este  convento de San José consaburense se remontan a la disposición testamentaria que hizo el prior Don Fernando Álvarez de Toledo para su construcción, ampliamente referido en otro post de este blog.
Las imágenes son de la tradicional verbena que precede  la festividad, que estuvo amenizada magistralmente por la banda municipal de música de Consuegra y en la que los consaburenses nos reunimos un año más alrededor de este místico convento.

Nines Anaya

martes, 16 de julio de 2013

Tesoros por encontrar: el Prior que duerme entre Carmelitas descalzas


Día grande en Consuegra, 16 de Julio, festividad en honor a la Virgen del Carmen.
 El 3 de Mayo de 1597 se fundó el convento de San José de Carmelitas Descalzas.  Fue erigido por disposición testamentaria  del Gran Prior de la Orden de San Juan D. Fernando Alvárez de Toledo, en acción de gracias por la sentencia que concedió a su familia el cuerpo de Santa Teresa de Jesús, y que se encontraba en Alba de Tormes (Salamanca). En el convento Carmelita consaburense se conservan una carta de la Santa, y varias de San Juan de la Cruz.
Según el manuscrito de Joseph García Puertanueva, D. Fernando, tanto amaba este lugar que, cogiendole repentinamente la muerte en la Corte, mandó que le trajesen a este convento, dejando el suntuoso mausoleo de los Duques de Alba, sus progenitores. Se sabe que se enterró al lado del Evangelio, pero en la iglesia antigua, con lo que se le perdió el rastro al edificar la nueva. La actual, estilo Mudéjar, data de 1696, un siglo posterior a su muerte.
Angeles Anaya
Tesoros por encontrar...La pregunta es dónde exactamente está enterrado el Prior.