jueves, 29 de agosto de 2013

Paseando por nuestra historia de la mano del Círculo Histórico Cultural Consaburense

Al hilo de una de las últimas entradas a nuestro blog relativa a las calles de Consuegra y para seguir recuperando algunas más, recordamos los antiguos nombres con los cuales nuestros antepasados llamaban a los lugares por los cuales seguimos paseando y viviendo hoy:

-La calle Eulogio Merchán, también tuvo otro nombre durante decenios, que fue el de calle de “Don Antonio”, debido a que un antiguo alcalde de Consuegra, don Antonio de Madrid, vivió en esta calle, recordándonos que el apellido “Madrid”, perteneció a una ilustre y querida familia de consaburenses.
-La calle que va a hacia el centro de Salud y hacia la calle “Goya”, antaño llamada calle “Nueva”, también tiene un nombre curioso. Es la calle de las “Crespas”. El origen viene de unas hermanas consaburenses a las cuales las llamaban así, las “Crespas”. Eran hijas de un hacendado consaburense llamado Pedro Moraleda-Crespo (que también fue alcalde), las cuales vivían en esta calle; de ahí que el pueblo las llamara según el apellido que habían heredado de su padre.
-La calle “San Francisco de Asís, actual, tuvo durante muchos años el nombre de calle de los “Nalda” ó “Naldas”. El origen viene dado de nuevo por una familia apellidada de esta manera, que al menos en el siglo XVII ya vivían en Consuegra y en esta calle. Pedro y Francisco de Nalda fueron dos hermanos que pertenecían a esta familia en 1675.
-La actual calle “del Ciprés”, tuvo un nombre cuanto menos curioso, ya que en la documentación aparece como calle de la “Cocorra”, sin explicarnos a fecha de hoy si este sería un nombre u apodo de alguna consaburense de hace siglos.
-La calle de “Don Vidal”, junto a la actual residencia de ancianos San Francisco de Asís, debe su nombre a don Vidal Marín del Campo, ilustre personaje moracho que se casó con una consaburense. Pero más antiguamente esta calle se llamó calle del “Verbo”, seguramente porque algunos consaburenses apellidados así, vivieron en esta calle hace años.
-Otra calle situada junto a la parroquia de San Juan Bautista, llamada hoy calle del Vinagre, tenía en el siglo XIX un nombre diferente. Era la calle de la “Sombrerera”. En este caso suponemos que alguna vecina de la misma, se dedicaba al arte y oficio de los sombreros.
Nos siguen quedando muchos nombres más, como calle del Albañal, calle del Azacán, calle de don Francisco, los cuales, poco a poco seguiremos descubriendo…




José García Cano


lunes, 12 de agosto de 2013

830 años de Castillo Sanjuanista en Consuegra, 8 Agosto de 1183.





Nuestro Castillo de Consuegra ha sido testigo de la mayor parte de la historia de nuestra localidad. Fortaleza en la que lucharon el hijo del Cid Campeador y las tropas Napoleónicas, con orígenes romanos, restos visigodos, musulmanes y reconstrucciones, hasta darle su aspecto actual, a cargo de la Orden de San Juan de Jerusalén, los Freires Hospitalarios de Acre. Según palabras del Conde de Cedillo, el Castillo de Consuegra y sus vastos dominios fueron  llave y baluarte de España y la Cristiandad contra el dominio musulmán en el sur de la Península.

El 8 de Agosto del presente año se conmemoró el 830 aniversario de la donación del Castillo de Consuegra y su Alfoz, por parte del rey Alfonso VIII El Bueno, al Prior de la Orden de los Hospitalarios de San Juan Bautista de Jerusalén, D. Pedro Aréis, confirmada la misma el 25 de Agosto del mismo año por el Pontífice Lucio III. El Rey y su mujer, Dña. Leonor, donaron a la Religión de San Juan y a dicho Prior, por  Juro de Heredad "castellum quod dicitur Consogra in frontera Murorum...". Se firmó el 8 de Agosto de la Era de 1221, en Palencia, basándonos en los 38 años de diferencia, correspondería con año 1183. Dicho Rey concedió los fueros a Consuegra, tras la conquista de la misma el 21 de Septiembre de 1172 o 1177, según los autores.

Alfonso VIII fue quien ganó también  la decisiva Batalla de las Navas de Tolosa. Nuestra localidad jamás volvería a estar bajo dominio musulmán a partir de esta importante contienda. Desplazada la frontera Castellana hacia el sur, comenzó la repoblación en la comarca y se otorgaron a las 14 villas que componían el Alfoz del Castillo de Consuegra las Cartas de Población.

Previamente, el 1150, Alfonso VII concedió la defensa del Castillo de Consuegra y sus territorios al noble  Rodrigo Rodríguez, aunque con poca fortuna, por lo que se optó por un modelo defensivo, repoblador y administrativo en la zona central de la Península gestionado por las Órdenes Militares, la de San Juan, la de Calatrava y la de Santiago, principalmente. Con esta medida, se le dio  a la conquista de territorios un tinte de Cruzada, Militia Christi, y de paso garantizaban  su estabilidad con un defensor muy poderoso y experimentado en aquella época, las Ordenes Militares.

Angeles Anaya

sábado, 10 de agosto de 2013

Miguel de Cervantes y Consuegra




Al tratar el tema de la genealogía y del nacimiento de don Miguel de Cervantes y Saavedra, se nos abren puertas por todos lados, teorías, estudios, libros, ensayos, etc., etc. Lo que es un hecho es que el apellido “López de Cervantes” aparece en decenas de documentos y nos confirma que multitud de familias se apellidaron así tanto en Consuegra, como en Madridejos, Camuñas, Urda, Alcázar de San Juan y algunos puntos más alejados de nuestra comarca.


El relatar aquí toda la relación de parentelas del apellido López de Cervantes, sería demasiado extenso. Hablaremos en cambio del que según nuestras investigaciones fue uno de los primeros personajes que ostentó el apellido Cervantes por nuestras tierras. Este fue Fray don Diego Gómez de Cervantes, Gran Prior de la Orden Militar de San Juan de Jerusalén, el cual extendió por toda la Mancha, y sobre todo por los pueblos y ciudades citados, el apellido Cervantes. Pero en la sucesión de este prior, el cual como vemos no se apellida López de Cervantes sino Gómez de Cervantes, hay un cambio importante, ya que sustituye el “Gómez” por el “López”. Este cambio viene debido a que impuso a sus hijos el apellido de su mujer, es decir de doña Beatriz López de Bocanegra, origen según nuestra teoría de los “López de Cervantes”, de Consuegra, Madridejos y alrededores.
Es en este momento cuando podemos incluir en nuestra historia a don Miguel de Cervantes Saavedra, ya que nuestro Diego Gómez de Cervantes, fue hermano de Juan de Cervantes nada más y nada menos que el tatarabuelo paterno del autor de la obra inmortal. Por tanto, según esta descripción, sí hay una relación familiar muy directa entre don Miguel de Cervantes y los “López de Cervantes”, consaburenses. Otra historia y harina de otro costal, sería el aseverar que don Miguel nació en Consuegra, incluso si tenemos en cuenta cierta partida de nacimiento que existía en nuestra ciudad, fechada el 1º de septiembre de 1556, en la cual Diego Abad clérigo, bautizó a Miguel, hijo de Miguel López de Cervantes y de su mujer María de Figueroa, fue su compadre Rodrigo del Álamo, y comadre su mujer Lucía Alonso, y en cuyo margen se anotó en años posteriores “el autor de los Quijotes…”, siendo esta anotación tan poco fiable que da lugar a demasiadas dudas sobre su afirmación.


Por otro lado gracias a la labor investigadora del Círculo Cultural Consaburense, hace años localizamos un documento importante sobre la genealogía de los Lopez Cervantes. Se trata de una ejecutoria de nobleza del siglo XVI concedida en 1586, a petición de Alonso López de Cervantes y de hermano Miguel López de Cervantes, curiosamente el mismo sujeto al cual se le añadió en su partida de bautismo la coletilla de “autor de los Quijotes” antes citada.

Resumiendo. Efectivamente existió en Consuegra un Miguel López de Cervantes, que nació en 1556, hermano de Alonso López de Cervantes, pero cuyos padres (para nuestro pesar) no coinciden con los del insigne autor del Quijote.

Avanzando en el tiempo también tenemos localizados a los diferentes vecinos de Consuegra que eran hidalgos entre los siglos XVI y XVII, como Diego, Alonso y Juan López de Cervantes, o Alonso, Francisco y Hernando Cervantes. Estas familias perduraron en Consuegra hasta al menos el siglo XVIII, pues en el catastro del Marqués de la Ensenada aún se relacionan varias familias con este apellido.

Además, afortunadamente aún se conservan en Consuegra, varias pruebas de la existencia de consaburenses con este apellido, como un escudo en piedra adosado a una fachada junto a la parroquia de San Juan Bautista, el cual ha querido dejarnos una huella indeleble en el tiempo, que nos recuerde la existencia de esta familia, ilustre, hidalga e importante en la historia consaburense.

José García Cano

jueves, 8 de agosto de 2013

Pura adrenalina: tesoros de Consuegra por explorar

Hace un par de meses, cuando comencé a preparar el proyecto del Instituto "Tesoros de mi localidad", contacté con la Oficina de Turismo de Consuegra, buscando colaboración. Desde el principio su buena disposición superó ampliamente mis expectativas, llegando incluso José Manuel a acompañarme en una visita por el cerro, donde descubrí nuevos tesoros, algunos de ellos desconocidos para mí hasta entonces. Aprovecho para agradecerles, tanto a él como a Javier, el material y las atenciones dispensadas. Son un verdadero tesoro.

Subimos el cerro "troncha barbecho" en dirección a la Centinela, que es como se debe subir la cuesta si se quieren ver restos interesantes, aprovechando las sendas  y las chorreras que hace el agua de lluvia. Entre el molino "Mochilas" (tiene una base de lo más interesante, desde el punto de vista arqueológico) y la Centinela (Norte) podemos observar esto (solo apto para resistentes a la "ceguera al cambio"):
Base del molino Mochilas

Muro absolutamente mimetizado con el entorno


Podría tratarse de Opus Caementicum, el hormigón romano, elaborado con cal, arena y mortero, que para darle más dureza podía contener roca volcánica. Los Consaburenses que tienen restos de acueducto en los cimientos de sus casas cuentan lo difícil que les resultó hacerlo desaparecer (de lo cual nos alegramos). Está en proceso de estudio, para determinar exactamente su cronología. Debió de formar parte de una construcción de grandes dimensiones.

Avanzando hacia el característico boquete de la Centinela, si somos observadores, nos topamos con este curioso relieve en el risco de la Cuesta.

Relieve Flor de Lis

Ubicación del relieve flor de lis en el risco situado a la derecha del boquete de la Centinela

Atravesamos la Centinela por su característico boquete y nos dirigimos al Molino " Vista Alegre", dirección Norte. En su base, al abrigo de los fuertes vientos que soplan aquí, en lo que debió haber sido utilizado como cantera, por las múltiples marcas de extracción de roca, se advierte un relieve con forma humana (aprox. 60 cm. de alto) de lo más curioso. Eso sí, se ve si el cerebro quiere verlo, porque está absolutamente disimulado con la roca:

MVV. Caracteres  romanos graffiteados en la roca
Es un relieve tosco, pero bien proporcionado y ejecutado. La inscripción MVV. Parece ser una cantidad o fecha en números romanos, acompañado de otro pequeño relieve a la derecha (¿amuleto fálico?). También podría se M VVo (voto/ votivo), parecido a las inscripciones votivas que hacía la legión romana en campaña. Los soldados o legionarios eran los primeros que ponían los pies en un lugar recién conquistado. Debieron ser, sin duda, los primeros pobladores romanos de estas tierras.
 ¿Quien era este misterioso personaje y porqué su destino le llevó hasta  Consabura?¿Que le llevó a graffitear la roca del cerro?

Más abajo, entre el Molino Bolero y la senda que sale del antiguo depósito, en dirección noroeste, podemos ver restos de edificaciones romanas, ya prospectadas por Juan Carlos Fernández- Layos, actualmente en estudio arqueológico, que pueden dar a Consuegra hallazgos delo más interesante:



Ángeles Anaya

martes, 6 de agosto de 2013

Algunas calles con mucha historia: tesoros que han cambiado de nombre






Hay algunas calles en Consuegra que, en ocasiones, a pesar de costarme dar un rodeo, busco el pasar por ellas y disfrutar de su magia. De entre todas ellas, mi preferida es sin duda la Calle de los Muertos. Nuestros seguidores más jóvenes no sabrán a qué calle me estoy refiriendo y a los más mayores, en cambio, les costará identificarla por su nombre actual, Manuel Figueroa. Sin menospreciar a tan ilustre caballero, para mí es y siempre será la calle de Los Muertos. Siempre me intrigó el nombre que la gente utilizaba para referirse a ella, desde que era pequeña y la recorría con mi padre, le preguntaba,- tiene otro nombre en realidad, ¿porqué la llaman así, papá?, esperando ingenuamente una repuesta tranquilizadora. Él, en cambio, siempre tan pícaro, me decía: - No tengo ni idea, cuando pases por aquí otra vez, puede que te encuentres con algún muerto y se lo puedas preguntar. Después de algunos años y muchas bromas, me explicó que, hasta donde llegaban sus recuerdos, se llamaba así porque en nuestra Consuegra de antes, al final de esta calle, frente a las Carmelitas, se le decía el último responso al féretro del fallecido antes de su último viaje al cementerio, desde Santa María. En una época con peores condiciones sanitarias que ahora, debió ser una calle bastante concurrida.
Es una calle especial por muchos motivos. A su inicio, en el número 4 nació nuestro ilustre y prolífico escritor Alfonso García- Tejero, en 1818. En la otra acera, se encontraba el Palacio Prioral y las Tercias. Podemos contemplar en la calle la Tercia restos de un relieve de cruz paté de la malograda Santa María la Mayor, cuyo tipo de piedra coincide con la  del escudo de armas de Don Gonzalo de Quiroga  localizado más abajo, en la cafetería del mismo nombre, y con la del escudo de la Orden de San Juan, la cruz de las 8 beatitudes, que se encuentra en el museo arqueológico municipal:





Si seguimos caminando, dejamos a la izquierda la posible ubicación de las termas romanas, castellum aquae (que seguramente llegaban hasta la calle del trinquete) y a la derecha tenemos la Costanilla de la Blanca. En ella y en la Cuesta de los Herreros (hoy General Primo de Rivera) se ubicaban los artesanos que estaban al servicio de la parroquia de Santa María la Mayor y del Palacio. Al final de la Cuesta de los Herreros se localizaron restos romanos de gran importancia. Más allá de las termas está la calle Pozo de la Nieve y si bajamos un poco por ella y dirigimos nuestra vista a la izquierda vemos esto:

Lo que queda del ábside de Santa María la Mayor. Nada queda de sus capillas, de su altar denominado "de las indulgencias del alma", ni del Prior e Infante allí enterrados.
 Al final de la calle de los Muertos, llegando a las Carmelitas, a la derecha, el día de San Blas podemos entrar a una capilla donde se guardan las reliquias del Santo y, se dice, previenen los problemas de garganta. Es todo lo que queda de la ultrajada  Ermita del Pilar, que llegaba hasta la Cuesta de los Herreros y algunos la vieron tan antigua que decidieron derruirla para que no desentonara con la nueva Consuegra de estructuras de hormigón.



Entre la calle Los Muertos, la calle del Cristo, la calle del Hospital, la calle del Trinquete (tristemente denominada en la actualidad Plus Ultra), la calle del Carmen (también conocida como Calle Real, junto con la del Arco) y la Calle del Pozo de la Nieve, se condensan los aspectos más importantes de la historia de Consuegra: las termas romanas y parte de su Foro, el Palacio Prioral, las Tercias, Santa Maria la Mayor (que fue Templo, Mezquita e iglesia Sanjuanista) y el Hospital de San Juan. Desde este perímetro se administraba una comarca de 14 villas y seguramente, en época romana, no sería menos territorio.

Detalle de fecha de construcción en alero de casa en la antigua Calle Nalda. Gentileza de mi compañero del Círculo José García Cano

Más lugares emblemáticos que padecieron un cambio de nombre, aunque muchos de ellos aún se resisten a la nueva denominación, son la Calle la Cárcel (hoy Gumersindo Díaz- Cordovés), la calle Sartenilla (hoy Quevedo ), Calle de los Frailes o anteriormente llamada de las Monjas Bernardas (Fray Fortunato), Calle Ancha (Sertorio), Calle de los Gallegos (Hermanos Quintero), Calle El Santo (hoy Lope de Vega), Calle del Matadero (Avda. Castilla- La Mancha), Calle Lonja (hoy San Juan Bautista de la Salle), Calle Nalda (San Francisco de Asís), Plaza del Mercado de Abastos (Calle de Vicente Figueroa), Calle El Ejido (zona de pastos de ganado)Calle Canteros (hoy D. Luis Cantador),  Calle de la Casa de la Inquisición (D. Eulogio Merchán,), Calle del Arco (que fue de Los Arcos y posteriormente de García- Roco), Plaza Mayor (que lo fue también de la Constitución y ahora es de España), entre otras.


Las escalinatas que suben al molino Bolero y la calle que las da acceso, actualmente calle Avanzadilla, eran conocidas como Senda del Cuquillo, ya que allí se localizaba una casa con el mismo nombre.

A estas calles, no les pusieron esos nombres porque sí. Todas ellas guardan un sitio histórico, una anécdota, una costumbre o un acontecimiento relevante. Son parte de nuestra identidad y el recuerdo de sus antiguos nombres nos puede ayudar a encajar el enrevesado e incompleto puzzle de la historia de Consuegra.

Ángeles Anaya