lunes, 12 de agosto de 2013

830 años de Castillo Sanjuanista en Consuegra, 8 Agosto de 1183.





Nuestro Castillo de Consuegra ha sido testigo de la mayor parte de la historia de nuestra localidad. Fortaleza en la que lucharon el hijo del Cid Campeador y las tropas Napoleónicas, con orígenes romanos, restos visigodos, musulmanes y reconstrucciones, hasta darle su aspecto actual, a cargo de la Orden de San Juan de Jerusalén, los Freires Hospitalarios de Acre. Según palabras del Conde de Cedillo, el Castillo de Consuegra y sus vastos dominios fueron  llave y baluarte de España y la Cristiandad contra el dominio musulmán en el sur de la Península.

El 8 de Agosto del presente año se conmemoró el 830 aniversario de la donación del Castillo de Consuegra y su Alfoz, por parte del rey Alfonso VIII El Bueno, al Prior de la Orden de los Hospitalarios de San Juan Bautista de Jerusalén, D. Pedro Aréis, confirmada la misma el 25 de Agosto del mismo año por el Pontífice Lucio III. El Rey y su mujer, Dña. Leonor, donaron a la Religión de San Juan y a dicho Prior, por  Juro de Heredad "castellum quod dicitur Consogra in frontera Murorum...". Se firmó el 8 de Agosto de la Era de 1221, en Palencia, basándonos en los 38 años de diferencia, correspondería con año 1183. Dicho Rey concedió los fueros a Consuegra, tras la conquista de la misma el 21 de Septiembre de 1172 o 1177, según los autores.

Alfonso VIII fue quien ganó también  la decisiva Batalla de las Navas de Tolosa. Nuestra localidad jamás volvería a estar bajo dominio musulmán a partir de esta importante contienda. Desplazada la frontera Castellana hacia el sur, comenzó la repoblación en la comarca y se otorgaron a las 14 villas que componían el Alfoz del Castillo de Consuegra las Cartas de Población.

Previamente, el 1150, Alfonso VII concedió la defensa del Castillo de Consuegra y sus territorios al noble  Rodrigo Rodríguez, aunque con poca fortuna, por lo que se optó por un modelo defensivo, repoblador y administrativo en la zona central de la Península gestionado por las Órdenes Militares, la de San Juan, la de Calatrava y la de Santiago, principalmente. Con esta medida, se le dio  a la conquista de territorios un tinte de Cruzada, Militia Christi, y de paso garantizaban  su estabilidad con un defensor muy poderoso y experimentado en aquella época, las Ordenes Militares.

Angeles Anaya

2 comentarios:

  1. Gracias por ilustrarnos con la historia de nuestro pueblo. Estoy aprendiendo un montón.

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  2. Gracias a vosotros por seguirnos con tanto interes. Un beso muy fuerte

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